Los suelos deportivos de madera no se construyen con una sola pieza de madera, sino que se componen de múltiples materiales centrales, cada uno de los cuales cumple una función clave.

La capa base, que sirve de base a los suelos deportivos de madera, suele estar hecha de contrachapado macizo multicapa o tablero de fibra de alta densidad (HDF). El contrachapado macizo multicapa se construye con 3 a 5 capas entrelazadas de chapa de madera maciza, unidas mediante un proceso de alta temperatura y alta presión. Esto proporciona una estabilidad excepcional y resiste eficazmente la deformación causada por las fluctuaciones de temperatura y humedad. Actualmente, el espesor de la capa base en los recintos deportivos profesionales suele ser de 15 a 18 mm. El tablero de fibra de alta densidad, por otro lado, está hecho de fibras de madera y prensado a alta temperatura y alta presión. Su densidad alcanza los 800-900 kg/m³, lo que le confiere una gran planitud, haciéndolo adecuado para recintos deportivos que requieren acabados superficiales rigurosos.
Una barrera antihumedad es un componente esencial de los suelos deportivos de madera. Generalmente construido con película de polietileno o papel impermeable a base de asfalto, se coloca entre la capa base y el suelo, bloqueando eficazmente la penetración de humedad y previniendo la formación de moho. La capa fonoabsorbente suele estar hecha de caucho o espuma EVA, con un grosor aproximado de 3-5 mm. Esto no solo reduce el ruido durante el ejercicio, sino que también mejora la elasticidad del suelo, mejorando la experiencia del atleta. El revestimiento de la superficie influye directamente en la resistencia al desgaste y al deslizamiento de un suelo deportivo. Los suelos deportivos profesionales suelen tener un acabado con pintura resistente al desgaste UV o pintura de poliuretano. La pintura resistente al desgaste UV se cura con luz ultravioleta, alcanzando una dureza de 3H o superior y una resistencia al desgaste de más de 6000 revoluciones, lo que la hace lo suficientemente duradera como para soportar la fricción deportiva frecuente. La pintura de poliuretano ofrece una excelente elasticidad y resistencia al deslizamiento, manteniendo un coeficiente de fricción entre 0,4 y 0,6, cumpliendo con las normas internacionales para superficies deportivas y garantizando que los atletas tengan menos probabilidades de resbalarse durante el ejercicio.

