La elección del suelo para una pista de bádminton es crucial, y los suelos de madera deportivos son ideales.

Dadas sus características únicas, el bádminton exige un suelo exigente. Los recintos profesionales reciben más de 100.000 pisadas semanales, lo que hace que los suelos de vinilo o laminado convencionales sean susceptibles a abolladuras y grietas, requiriendo reparaciones frecuentes. La intensa fricción generada por las paradas repentinas y los movimientos laterales en el bádminton puede desgastar la superficie de los suelos de PVC convencionales, provocando la caída de la capa antideslizante y requiriendo una sustitución completa, con un coste de renovación que supera los 20.000 yuanes. Además, los suelos no profesionales carecen de elasticidad y amortiguación, lo que hace que el uso prolongado provoque lesiones de rodilla en los atletas y exponga a los recintos a mayores riesgos de reembolso médico y de seguros.
Los suelos convencionales presentan numerosas desventajas. Los suelos de PVC tienen un bajo coste inicial de aproximadamente 80 yuanes por metro cuadrado, pero su vida útil es de tan solo 2-3 años. El desgaste de la capa antideslizante aumenta el riesgo de resbalones, y las juntas son propensas a deformarse, lo que requiere reparaciones frecuentes. Los suelos laminados son duros y ofrecen poca amortiguación. Bajo impactos prolongados, la estructura subyacente puede aflojarse, provocando ruidos inusuales y derrumbes. Las reparaciones requieren el desmantelamiento de toda la superficie, lo que resulta en altos costos de mano de obra. Las baldosas cerámicas y los suelos de hormigón son totalmente inadecuados para el bádminton. Su excesiva dureza transmite el impacto directamente a las articulaciones del atleta y son propensos a resbalar, lo que supone un importante riesgo para la seguridad.
En cambio, los suelos deportivos de madera ofrecen ventajas significativas. Utilizan un diseño multicapa que incluye una barrera contra la humedad, una capa de amortiguación elástica y una capa estabilizadora. La madera de arce, por ejemplo, tiene una estructura de fibra natural que absorbe más del 60 % de la fuerza del impacto, lo que reduce la deformación y ofrece una vida útil de más de 15 años, lo que reduce significativamente la frecuencia de mantenimiento.

