La barrera contra humedad no es opcional: obra oculta obligatoria en planta baja y sótano

El origen de muchas ampollas, despegues y ennegrecimientos no está en la cara vista, sino bajo el suelo. El hormigón parece seco, pero la humedad del terreno sigue subiendo. La barrera contra humedad es la única barrera que la detiene, y también la partida que más fácilmente se «optimiza»: una vez cubierta no se ve
y es lo más cómodo para recortar presupuesto.
Primero, ¿de dónde viene el agua. Ascenso capilar (el agua del terreno sube por los capilares del hormigón), agua de curado no evaporada, filtraciones de tuberías y ascenso del nivel freático en época de lluvias. El mayor riesgo lo tienen los forjados en contacto directo con el terreno en planta baja; luego los sótanos; por encima de la primera planta apenas cuenta (salvo rotura de tubería). El diagnóstico es sencillo: ensayo de lámina plástica o higrómetro de soporte; si se supera el límite, barrera obligatoria, sin excepción.
Tres tipos de barrera. Primera, de revestimiento (imprimación epoxi o poliuretánica): para sobre-humedad leve, rápida, fina, no consume altura libre, pero sensible a fisuras y exige un soporte bien preparado. Segunda, de lámina (PE, láminas asfálticas): los traslapes deben tener ancho suficiente y sellarse con cinta; el faldón debe subir por la pared hasta cierta altura formando un «cuenco» continuo. Tercera, sistema compuesto (imprimación más lámina más capa de protección), para zonas de alto riesgo. En todos los casos, la clave es la continuidad: cualquier punto débil será un canal de vapor, y el vapor siempre rompe por el eslabón más flojo.
Cuatro detalles que hay que vigilar. Primero, no recortar la altura del faldón en paredes; normalmente debe superar el nivel del acabado y sellarse en el remate, o el vapor entrará rodeando por el zócalo. Segundo, sellado individual alrededor de pasos de tuberías, cajas y juntas de dilatación: son los puntos de fuga más habituales. Tercero, una vez ejecutada, prohibido dañarla: los oficios posteriores que circulen con carros, apilen material o suelden encima pueden perforarla sin repararla, dejándola inservible. Cuarto, conviene colocar encima una capa de protección o nivelación para evitar perforación por fricción directa.
Una pregunta frecuente: ¿basta con ventilar? No. La ventilación solo retira humedad superficial y nada puede contra el ascenso capilar continuo desde el interior del hormigón; además, secar demasiado rápido la superficie puede fisurarla. La barrera es una medida constructiva; la ventilación, una medida de explotación. No se sustituyen entre sí.

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