El secreto del sistema de quilla suspendida

Muchas personas, al observar los pisos de madera para instalaciones deportivas, solo se fijan en la superficie brillante de las tablas

pasando por alto la ingeniería subyacente que sustenta su rendimiento superior: el sistema de vigas suspendidas. Esta es la principal diferencia entre los pisos de madera para instalaciones deportivas y los pisos residenciales comunes, y un elemento estructural clave que determina la elasticidad, la absorción de impactos y la vida útil de la cancha.

Un sistema estándar de pisos de madera para instalaciones deportivas generalmente consta de varias capas, de abajo hacia arriba: una barrera antihumedad, una capa de amortiguación elástica, una viga de carga (generalmente de pino o abeto), una capa superficial (arce o roble) y un revestimiento antideslizante. El término «suspendido» es la esencia de este sistema. Todo el sistema de pisos no está fijado rígidamente al suelo, sino que se apoya en almohadillas elásticas o de goma amortiguadoras sobre las vigas, formando una estructura que puede flotar ligeramente hacia arriba y hacia abajo. Cuando un atleta aterriza, la fuerza del impacto se dispersa primero en la capa superficial, luego se transfiere a través de las vigas a la capa de amortiguación elástica y, finalmente, se absorbe eficazmente. Esta estructura garantiza una tasa de absorción de impactos superior al 53 % y una deformación vertical controlada a unos 2,3 milímetros, protegiendo las articulaciones del atleta y asegurando que el rebote del balón cumpla con los estándares.

Además, el sistema de vigas desempeña un papel crucial en la nivelación y la ventilación. El espaciado adecuado entre vigas (normalmente de 400 mm a 600 mm) y las dimensiones de la sección transversal garantizan que el suelo no se rompa ni se deforme excesivamente al someterse a cargas rodantes superiores a 150 kg. Al mismo tiempo, las cavidades entre las vigas crean canales de ventilación natural que, junto con las juntas de dilatación perimetrales, regulan eficazmente la humedad bajo el suelo, previniendo la putrefacción o la deformación causadas por la humedad. Se puede afirmar que, sin un sistema de vigas suspendidas diseñado científicamente, ni siquiera la mejor madera de superficie puede constituir un campo deportivo adecuado.

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