La madera de la superficie de los suelos deportivos, a menudo denominada el «corazón» de la cancha, determina directamente la sensación, la durabilidad y el atractivo visual. Entre los diversos tipos de madera, el arce norteamericano y el roble nacional/importado son actualmente los dos materiales principales más utilizados, cada uno con sus propias ventajas y adecuados para diferentes escenarios.

El arce norteamericano es el material preferido para las canchas de la FIBA y la NBA. Sus características más destacadas son su fina textura y su color brillante, que le confieren un aspecto moderno y limpio. Físicamente, el arce tiene una dureza moderada, una excelente resistencia al impacto y estabilidad, y su estructura de fibra larga absorbe eficazmente las vibraciones generadas durante el ejercicio, reduciendo el riesgo de lesiones de rodilla y tobillo para los atletas. Además, el arce tiene un coeficiente de fricción estable, proporcionando el agarre justo para evitar resbalones o lentitud. Por lo tanto, el arce es la opción ideal para canchas de baloncesto y voleibol que priorizan una experiencia de juego de primer nivel.
En cambio, el roble es conocido por su textura robusta y mayor dureza. El roble, con su color más oscuro, posee una textura natural y rústica, además de una excepcional resistencia al desgaste, lo que lo hace ideal para salas de entrenamiento o estadios multiusos con mucho tránsito y uso frecuente. Si bien su elasticidad es ligeramente inferior a la del arce, su durabilidad superior y su coste relativamente bajo le han permitido captar una importante cuota de mercado en gimnasios escolares y centros de actividades corporativas en China. Cabe destacar que la nueva normativa nacional de 2025 impone requisitos más estrictos en el control del contenido de humedad de la madera (8%-13%). Independientemente del tipo de madera elegido, debe someterse a un riguroso tratamiento de secado y acondicionamiento; de lo contrario, es muy probable que se produzcan deformaciones o grietas posteriormente. La selección de materiales no se limita a elegir la madera, sino que también implica elegir un ecosistema deportivo que se ajuste al entorno del recinto.

