Con la creciente popularidad de los conceptos de construcción ecológica, la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente de los suelos deportivos de madera reciben cada vez más atención. La selección de materiales no solo influye en el rendimiento, sino que también repercute directamente en la salud del usuario y la sostenibilidad ambiental.

En primer lugar, la madera de la capa superficial debe proceder de bosques sostenibles de origen legal y contar con la certificación forestal FSC o PEFC. En segundo lugar, los adhesivos deben cumplir las normas E0 o EN 717-1, con emisiones de formaldehído ≤0,05 mg/m³, evitando así la liberación a largo plazo de gases nocivos. Los tableros multicapa utilizados en la capa portante también deben cumplir o superar las normas ambientales CARB P2 o E1. La madera de las vigas debe someterse a un tratamiento de conservación CCA o ACQ; se prohíben los conservantes tradicionales que contienen componentes tóxicos como arsénico y cromo.
Además, los revestimientos superficiales suelen utilizar pintura UV al agua o pintura de poliuretano, libres de benceno y metales pesados, y que sean resistentes al desgaste y antideslizantes. Algunos productos de alta gama incorporan un recubrimiento nanoantibacteriano que inhibe la formación de moho, lo que los hace especialmente adecuados para las regiones húmedas del sur.
En términos de seguridad, además de las propiedades mecánicas mencionadas, los materiales también deben superar pruebas de resistencia al fuego (como la norma GB 8624 de grado B1), someterse a un tratamiento antiestático (resistencia superficial de 10⁵ a 10⁹Ω) y presentar bordes biselados para la protección contra impactos. Especialmente en escuelas y espacios comunitarios donde niños y personas mayores son activos con frecuencia, la seguridad de los materiales es fundamental.
