Estándar tridimensional de elasticidad, resistencia al deslizamiento y al desgaste: El rendimiento de los pisos deportivos de madera influye directamente en la seguridad y la experiencia de los atletas. **Elasticidad, resistencia al deslizamiento y resistencia al desgaste** son las tres dimensiones clave de evaluación, que exigen el cumplimiento simultáneo de los estándares profesionales y las necesidades de uso práctico.

La elasticidad es un indicador fundamental de los pisos deportivos de madera, que se mide principalmente por la absorción de impactos y la tasa de rebote. Según los estándares de la FIBA, los pisos deportivos de madera profesionales deben tener una tasa de absorción de impactos de entre el 40 % y el 60 %, lo que significa que el piso puede absorber parte de la fuerza del impacto al aterrizar los atletas, reduciendo el riesgo de lesiones en articulaciones como las rodillas y los tobillos. La tasa de rebote debe ser ≥80 % para garantizar que los atletas reciban suficiente retroalimentación del suelo después de saltar, mejorando así su potencia explosiva. La elasticidad de los pisos de madera maciza proviene principalmente de la estructura fibrosa de la madera, mientras que los pisos compuestos logran la absorción de impactos mediante el efecto sinérgico de una capa de acolchado elástico y el material base. Los productos de alta calidad presentan diferencias de elasticidad ≤5 % en diferentes áreas, evitando la dureza desigual.
La resistencia al deslizamiento influye directamente en la seguridad deportiva, y sus indicadores de evaluación incluyen el coeficiente de fricción estática y el coeficiente de fricción dinámica. La norma exige que el coeficiente de fricción estática de los suelos deportivos de madera sea ≥0,5 y el coeficiente de fricción dinámica ≥0,4, lo que garantiza el agarre de los atletas durante paradas bruscas y cambios de dirección sin que una fricción excesiva afecte a su agilidad. El rendimiento antideslizante depende principalmente de la veta natural de la madera y del tratamiento superficial: los suelos de madera maciza aumentan la fricción al conservar la veta natural, mientras que los suelos compuestos incorporan un revestimiento antideslizante (como una capa de desgaste de óxido de aluminio) con una dureza ≥3H y un relieve texturizado antideslizante. Debe tenerse cuidado de evitar medidas antideslizantes excesivas que aumenten la resistencia, buscando un equilibrio entre seguridad y fluidez en el movimiento.
La resistencia a la abrasión determina la vida útil del suelo, siendo el recuento de revoluciones por abrasión superficial el criterio principal de evaluación. Los suelos deportivos profesionales de madera deben tener una resistencia a la abrasión de ≥4000 revoluciones (prueba con el abrasímetro Taber), un espesor de barniz de ≥0,3 mm y buena resistencia al impacto (sin abolladuras visibles tras dejar caer un martillo de 1 kg desde una altura de 50 cm).
