La durabilidad de los suelos deportivos de madera es un indicador clave de su rentabilidad. Una buena durabilidad puede reducir los costes de mantenimiento y prolongar su vida útil. La durabilidad de los suelos deportivos de madera depende principalmente de su diseño estructural y del mantenimiento diario.

Desde una perspectiva estructural, un diseño razonable puede mejorar eficazmente la durabilidad de los suelos deportivos de madera. Una estructura suspendida es actualmente la forma estructural más utilizada para suelos deportivos de madera. Esta estructura consta de paneles, quillas, almohadillas amortiguadoras y una capa impermeable. Cada capa es independiente pero está firmemente conectada, formando un sistema elástico completo. La estructura suspendida dispersa eficazmente los impactos externos, reduce la presión localizada sobre el suelo y previene los daños causados por tensiones localizadas excesivas. Además, esta estructura se adapta a ligeros hundimientos del terreno y a fluctuaciones de temperatura y humedad, reduciendo el riesgo de deformación y agrietamiento, prolongando así la vida útil del suelo.
Además, la conexión entre la quilla y los paneles también puede afectar a la durabilidad del suelo. Actualmente, los dos métodos de conexión más comunes son las uniones de caja y espiga y el clavado. Las uniones de caja y espiga son un método tradicional de unión de madera. Las uniones de caja y espiga de los paneles y las quillas se entrelazan entre sí, creando una conexión segura que resiste el aflojamiento y garantiza eficazmente la estabilidad y durabilidad del suelo. El clavado consiste en fijar los paneles a las vigas con clavos. Si bien este método es cómodo, los clavos pueden aflojarse fácilmente con el tiempo, afectando la estabilidad del suelo. Por lo tanto, las uniones de caja y espiga se utilizan con mayor frecuencia en instalaciones deportivas profesionales.
