Mantenimiento diario de suelo deportivo de madera.

Con el uso prolongado, los suelos de madera deportiva son inevitablemente susceptibles al desgaste, las manchas y los daños ambientales. Un mantenimiento diario riguroso no solo conserva la excelente apariencia y el rendimiento del suelo, sino que también prolonga significativamente su vida útil y reduce los costes de reparación. Dominar los métodos de mantenimiento adecuados es crucial para la gestión de instalaciones deportivas.


La limpieza diaria es fundamental para el mantenimiento, y es importante evitar errores comunes. En primer lugar, evite enjuagar el suelo directamente con abundante agua. La penetración de agua puede hinchar la madera y descascarar la pintura. En su lugar, utilice una mopa semiseca bien escurrida (el grado de humedad ideal es que no queden manchas de agua visibles después de limpiarla y que se seque de forma natural en 10 minutos) para eliminar el polvo de la superficie. Para manchas difíciles (como manchas de bebidas o sudor), limpie suavemente con un paño suave humedecido con un limpiador para suelos de madera deportiva. Evite el uso de limpiadores alcalinos o ácidos, como jabón lavavajillas y detergente para ropa, para evitar la corrosión de la pintura resistente al desgaste de la superficie. En segundo lugar, limpie regularmente las grietas y juntas de dilatación del suelo. Aspire a fondo con un cepillo de cerdas suaves semanalmente para evitar la acumulación de residuos que podrían dificultar la expansión y contracción, provocando deformaciones.

Controlar la temperatura y la humedad es crucial para el mantenimiento. Los suelos de madera para uso deportivo son sensibles a la temperatura y la humedad ambientales. La exposición prolongada a una humedad alta (>60%) puede provocar que la madera absorba agua y se expanda, provocando deformaciones y grietas. Una humedad baja (<40%) puede provocar que la madera pierda agua y se contraiga, creando grietas. Por lo tanto, los recintos deben estar equipados con termómetros e higrómetros, y se deben utilizar deshumidificadores, humidificadores o aires acondicionados, según corresponda, para mantener una temperatura entre 15 y 25 °C y una humedad entre el 40 % y el 60 %. Especialmente durante las transiciones estacionales, la temporada de lluvias y el período de calefacción invernal, se debe reforzar el control de la temperatura y la humedad para garantizar ajustes oportunos en el funcionamiento del equipo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio