El respeto al medio ambiente de los suelos deportivos de madera está directamente relacionado con la salud de los usuarios y debe controlarse durante todo el proceso, desde las materias primas y la producción hasta la instalación.

La selección de las materias primas es fundamental. Los suelos deportivos de madera de alta calidad utilizan madera natural con certificación FSC para garantizar que proviene de bosques gestionados de forma sostenible y evitar la tala ilegal. Además, la madera debe desengrasarse a alta temperatura para eliminar resinas naturales y sustancias nocivas, y la emisión de formaldehído se controla por debajo de 0,1 mg/m³, cumpliendo así con la norma de protección ambiental E0.
Estricto control en el proceso de producción. Se utilizan adhesivos de origen vegetal en el proceso de procesamiento para sustituir los pegamentos tradicionales a base de formaldehído. Este tipo de adhesivo está elaborado con ingredientes naturales como la proteína de soja y no contiene volátiles tóxicos. El revestimiento de la superficie utiliza pintura a base de agua con un contenido de COV (compuestos orgánicos volátiles) ≤100 g/L, que cumple con la norma GB18581-2020. La película de pintura que se forma tras el secado es inodora y resistente al desgaste.
Evite la contaminación secundaria durante el proceso de instalación. Está prohibido utilizar selladores o calafateadores de baja calidad durante la instalación, y se prefieren materiales ecológicos como los selladores de silicona. Los materiales auxiliares, como las quillas, deben recibir un tratamiento anticorrosivo mediante carbonización a alta temperatura en lugar de inmersión química para reducir los residuos de conservantes. Asimismo, es necesario ventilar el lugar de instalación para evitar la acumulación de sustancias nocivas.
Las pruebas posteriores son cruciales. Una vez finalizada la instalación, se debe contratar a un organismo externo para que realice pruebas de calidad del aire interior para garantizar que la concentración de sustancias nocivas, como el formaldehído y el benceno, cumpla con la norma GB/T18883-2002. En el uso diario, la ventilación regular (al menos dos veces al día, cada una durante más de 30 minutos) puede reducir aún más la concentración de sustancias nocivas en la habitación.
