En los deportes, especialmente en pruebas de salto como el baloncesto y el voleibol, la fuerza del impacto al aterrizar suele ser varias veces superior al peso corporal del atleta. Si el suelo es demasiado duro, esta enorme fuerza de impacto afecta directamente a los huesos y las articulaciones

pudiendo provocar lesiones de menisco, esguinces de tobillo e incluso problemas de columna con el tiempo. Una de las funciones más importantes de los suelos de madera para deportes es actuar como esta «primera línea de defensa», protegiendo a los atletas gracias a sus excelentes propiedades de absorción de impactos y disipación de energía.
Según las normas internacionales para suelos deportivos, los suelos de madera profesionales suelen requerir una tasa de absorción de impactos superior al 53 %. Esto significa que, cuando un atleta aterriza, el suelo puede absorber más de la mitad de la energía del impacto mediante su deformación elástica, reflejándose la energía restante de vuelta al cuerpo. Esta característica es como colocar una capa invisible y gruesa de esponja sobre la pista, pero sin la excesiva blandura que dificulta la generación de fuerza.
Esta función protectora se consigue principalmente gracias a la capa de acolchado elástico y la estructura hueca del marco de soporte del sistema de suelo. En el momento en que el pie toca el suelo, este se hunde ligeramente, amortiguando el impacto del aterrizaje. Esta sensación de «aterrizaje suave» reduce considerablemente la carga sobre las rodillas y los tobillos del deportista. Para los atletas profesionales, un suelo deportivo de madera de calidad puede prolongar su carrera; para los aficionados, es fundamental para prevenir lesiones. Por lo tanto, la capacidad de absorción de impactos es siempre la principal consideración al elegir un suelo deportivo, ya que está directamente relacionada con la salud de cada atleta.

