El rendimiento de los suelos deportivos de madera afecta directamente la seguridad y el nivel competitivo.

Sus principales indicadores de rendimiento incluyen la tasa de absorción de impactos, la tasa de rebote de la pelota, el coeficiente de fricción deslizante, la deformación vertical y la capacidad de carga rodante. Según la norma internacional EN 14904 y la norma china GB/T 20229-2006, los suelos deportivos de alta calidad deben tener una tasa de absorción de impactos de entre el 53 % y el 70 %, lo que significa que pueden amortiguar eficazmente los impactos y proteger las rodillas y los tobillos de los atletas; se requiere una tasa de rebote de la pelota ≥90 % para garantizar la equidad en deportes de pelota como el baloncesto; un coeficiente de fricción deslizante de 0,4-0,6 es ideal, ya que proporciona resistencia al deslizamiento y permite paradas y cambios de dirección rápidos; la deformación vertical debe controlarse entre 2,3 y 5,0 mm para evitar el hundimiento excesivo y afectar la generación de potencia; y la capacidad de carga rodante prueba la capacidad del suelo para soportar cargas pesadas, como la presión de las ruedas de un aro de baloncesto, sin deformarse. Estos datos no son aislados, sino que reflejan el rendimiento general del suelo. Los suelos de alto rendimiento también requieren buena planitud, resistencia a la humedad, resistencia al fuego (nivel B1) y certificaciones ambientales (como CARB y FSC). Solo cumpliendo con todos estos estándares, un suelo puede considerarse un suelo de madera deportivo verdaderamente profesional.

