Los suelos deportivos de madera no están hechos de un solo material, sino de un sistema multicapa.

La capa superficial suele ser de chapa de madera dura de 3 a 6 mm de grosor, como arce o roble; la capa intermedia es de contrachapado multicapa o LVL (madera laminada enchapada), que proporciona estabilidad lateral y resistencia a la flexión; la capa inferior es el sistema de viguetas, que incluye viguetas de madera maciza, viguetas de acero o almohadillas elásticas, que se utilizan para soportar la estructura general y proporcionar amortiguación. Algunos productos de alta gama también incorporan membranas impermeables, algodón fonoabsorbente o almohadillas antivibraciones para mejorar el rendimiento acústico y el confort. La selección del material debe considerar tanto las propiedades mecánicas como las normas ambientales; por ejemplo, el contrachapado debe cumplir con las normas ambientales E0 o E1, y el acabado debe superar las pruebas de resistencia a la abrasión y al deslizamiento. Además, toda la madera debe someterse a un tratamiento de secado y conservación a alta temperatura para prevenir la infestación de insectos y moho. Son precisamente estas selecciones cuidadosas y combinaciones científicas las que le dan a los pisos de madera deportivos su excelente resiliencia (típicamente ≥90%), capacidad de carga de rodadura (≥1500N) y rendimiento de absorción de impactos (≥53%), cumpliendo con los requisitos de certificación de eventos profesionales como FIBA y BWF.

