Muchos creen que un suelo deportivo es para siempre, pero la madera es un material «vivo».

El mantenimiento científico es esencial para la longevidad y el rendimiento.
La limpieza es lo primero. El polvo y la arena son los enemigos número uno del barniz, actuando como lija bajo los zapatos. Se recomienda el uso diario de mopas de microfibra o electrostáticas. Para manchas difíciles, usar limpiadores neutros; nunca usar solventes fuertes ni agua en exceso.
El control ambiental es vital. La madera respira. Si el aire es muy seco, la madera se contrae y aparecen grietas; si es muy húmedo, se hincha. La humedad relativa ideal está entre 35% y 75%. En verano o estaciones lluviosas, usar deshumidificadores; en invierno seco, humidificadores. Evitar la luz solar directa y corrientes de aire fuertes.
Finalmente, el reacondicionamiento periódico. Tras años de uso, el barniz se desgasta. Es necesario lijar la superficie para eliminar la capa dañada y aplicar nuevo barniz deportivo. Un buen suelo puede reacondicionarse varias veces, renovándose casi por completo.

