Muchos gestores de instalaciones piensan que una vez instalado el suelo deportivo de madera, el trabajo está terminado, y solo se arrepienten cuando el suelo se vuelve opaco y está lleno de arañazos. De hecho, un suelo deportivo de madera, como la piel humana, necesita un cuidado diario meticuloso para mantenerse joven. Un mantenimiento incorrecto no solo no prolongará su vida útil, sino que acelerará su envejecimiento.

El mayor error es «lavar con agua». Mucha gente está acostumbrada a limpiar el suelo con una fregona húmeda o incluso echando agua directamente, lo cual es fatal para un suelo deportivo de madera. La humedad que se filtra en las juntas del suelo puede hacer que la madera absorba agua, se hinche, deforme y agriete, e incluso provocar la putrefacción de los listones internos. La forma correcta es utilizar una fregona de algodón semiseca o un sistema de polvo profesional para la limpieza diaria del polvo. Si te encuentras con manchas persistentes, debes usar un limpiador neutro especializado y evitar el uso de disolventes fuertemente ácidos o alcalinos.
Otro error común es «encerar en exceso». Los suelos domésticos suelen encerarse para aumentar el brillo, pero los suelos deportivos de madera prohíben terminantemente encerar arbitrariamente. Esto se debe a que encerar hace que la superficie del suelo sea demasiado resbaladiza, reduciendo drásticamente el coeficiente de fricción y provocando que los atletas se caigan. Las propiedades antideslizantes del suelo deportivo de madera se mantienen gracias al barniz antideslizante especializado de la superficie. Si el brillo del suelo disminuye o su rendimiento antideslizante se debilita, se debe contactar a una empresa profesional para realizar un tratamiento de «renovación», es decir, lijar la capa de pintura vieja de la superficie y aplicar nueva pintura deportiva especializada, en lugar de simplemente encerar.

