Madera que Respira: La Crítica Batalla del Control del Contenido de Humedad

La madera tiene vida, respira. Esta característica otorga al suelo deportivo de madera una sensación cálida al tacto y una textura natural, pero también le trae su mayor enemigo: el contenido de humedad. En todo el ciclo de vida del suelo deportivo de madera, desde la producción, transporte e instalación hasta su uso, el control del contenido de humedad es una batalla crítica. Una vez perdido el control, el suelo se hinchará, se abombará, se agrietará o sufrirá contracción con juntas, haciendo que toda la instalación sea inutilizable.
El contenido de humedad se refiere al porcentaje del peso del agua en la madera respecto al peso de la madera absolutamente seca. En diferentes regiones y estaciones, la humedad relativa del aire y la temperatura varían, por lo que el contenido de humedad de equilibrio de la madera cambia en consecuencia. Por ejemplo, durante la estación de lluvias en el sur de China, la madera tiende a absorber humedad e hincharse; mientras que en el invierno seco del norte, la madera tiende a perder agua y contraerse. Los fabricantes profesionales de suelos deportivos de madera deben someter el material base del suelo a un estricto secado y curado según las condiciones climáticas de la ubicación del pabellón, controlando su contenido de humedad dentro de un rango equilibrado con el entorno local (generalmente entre el 8% y el 13%).
En la fase de producción, se deben utilizar secaderos avanzados para liberar la tensión interna de la madera, asegurando que el contenido de humedad de cada suelo sea uniforme y consistente. Si el control del contenido de humedad es inadecuado, el suelo instalado presentará deformaciones en forma de «teja» o torsiones. En la fase de instalación, el equipo de construcción debe realizar pruebas estrictas del entorno del sitio, asegurando que el contenido de humedad de la base de cemento cumpla con los estándares (generalmente se requiere menos del 2,5%), y se debe dejar que el suelo repose en el sitio desembalado durante al menos 48 horas antes de la instalación, permitiendo que el suelo se «aclimate» al entorno de temperatura y humedad del pabellón; esto se llama «curado».

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