En la industria de la gestión de instalaciones deportivas, existe un dicho: «El suelo es 30% material y 70% mantenimiento». Incluso el suelo de madera importada más caro se deteriorará irreconociblemente después de tres a cinco años sin el mantenimiento adecuado; por el contrario, un suelo común, con un cuidado esmerado, puede mantenerse como nuevo durante mucho tiempo.

La clave del mantenimiento diario reside en la prevención y el cuidado. Primero, la prevención consiste en evitar arañazos causados por objetos duros y daños por agua. Al limpiar, utilice siempre una fregona profesional bien escurrida; nunca enjuague directamente con agua. Para huellas de zapatos y manchas de aceite, utilice un detergente neutro; nunca utilice disolventes ácidos o alcalinos fuertes, ya que pueden dañar el acabado.
Segundo, el cuidado implica lijado y barnizado periódicos. Los suelos de madera deportivos son como la piel humana: necesitan una exfoliación regular. Normalmente, cada 3 a 5 años, cuando aparecen arañazos o desgaste en la superficie, es necesario un lijado profesional para rellenar huecos y volver a aplicar una capa protectora. Este proceso puede revitalizar el suelo, devolviéndole su suavidad y brillo. Además, es fundamental encerarlo regularmente; la capa de cera rellena los pequeños poros de la madera, aumentando su suavidad. Un mantenimiento adecuado no solo prolonga la vida útil del suelo, sino que también demuestra respeto por el espíritu deportivo.

