Con la creciente popularidad de los conceptos de construcción sostenible, la protección ambiental y la seguridad de los suelos de madera para instalaciones deportivas están recibiendo cada vez más atención.

En primer lugar, la madera debe provenir de bosques gestionados de forma sostenible y contar con la certificación FSC o PEFC. En segundo lugar, los adhesivos y revestimientos deben cumplir con las normas ambientales nacionales, con emisiones de formaldehído ≤0,124 mg/m³ (grado E1), y algunos productos de alta gama alcanzan el grado ENF (≤0,025 mg/m³). El barniz UV de la superficie debe estar libre de metales pesados y disolventes de benceno, y poseer propiedades antibacterianas y antimoho. Las vigas y los materiales auxiliares deben someterse a tratamientos anticorrosión, antiinsectos e impermeabilizantes, pero no deben utilizarse conservantes CCA tradicionales que contengan sustancias tóxicas como arsénico y cromo; se recomiendan conservantes ecológicos a base de ACQ o azol de cobre. Además, todo el sistema debe superar la prueba nacional de comportamiento de combustión de materiales de construcción de nivel B1 para garantizar una baja emisión de humo y una baja toxicidad en caso de incendio. La protección del medio ambiente no es solo una responsabilidad, sino también una garantía de la salud de los usuarios.

