Un sistema completo de suelo deportivo de madera no consiste en una sola tabla, sino en una combinación científica de múltiples capas de materiales.

Normalmente incluye cinco componentes principales: la capa superior, la capa portante, el sistema de viguetas, la capa elástica de amortiguación y la capa impermeable. La capa superior, que entra en contacto directo con los pies del atleta, suele estar hecha de tablas de madera maciza empalmadas; la capa portante suele ser de contrachapado multicapa o tablero OSB, que distribuye la carga uniformemente; el sistema de viguetas, ya sea de una o dos capas, suele estar hecho de pino o abeto y constituye la estructura de soporte de toda la estructura; la capa elástica de amortiguación suele consistir en almohadillas de goma, muelles o bloques amortiguadores especializados que proporcionan amortiguación y rebote; y la capa inferior es una membrana impermeable que protege contra la humedad del suelo. Este diseño estructural «flotante» no solo mejora la elasticidad general del suelo, sino que también absorbe eficazmente hasta el 50 % o más de la fuerza de impacto, cumpliendo con los requisitos de rendimiento dinámico de las organizaciones deportivas internacionales para suelos deportivos. Los diferentes niveles de instalaciones también varían en la configuración de los materiales: las instalaciones de competición profesional suelen utilizar un sistema de doble viga con un sistema de amortiguación de alto rendimiento, mientras que las instalaciones escolares o comunitarias pueden optar por una estructura económica de una sola viga. La selección científica de materiales y una combinación adecuada son clave para garantizar la funcionalidad de los suelos de madera deportivos.

