Con la creciente popularidad de los conceptos de construcción sostenible, el rendimiento ambiental de los suelos de madera deportivos está recibiendo cada vez más atención.

Un suelo de madera deportivo de calidad debe someterse a un estricto control en tres etapas: el origen de los materiales, el procesamiento y la liberación de formaldehído del producto terminado.
En primer lugar, la madera debe proceder de zonas forestales gestionadas de forma sostenible y contar con la certificación FSC o PEFC. En segundo lugar, los adhesivos deben estar libres de formaldehído (como el pegamento MDI) o ser de grado E0 con bajo contenido de formaldehído para eliminar el riesgo de un exceso de formaldehído. Para el recubrimiento de superficies, se recomienda pintura UV a base de agua, ya que tiene un contenido extremadamente bajo de COV y no libera sustancias nocivas tras el curado.
Según la norma nacional china GB 18580-2017, la liberación de formaldehído de los suelos de madera deportivos terminados debe ser ≤0,05 mg/m³ (método de cámara climática), muy superior a la del grado E1 (0,124 mg/m³). Además, debe superar la prueba de resistencia al fuego GB 8624-2012 B1 para garantizar su resistencia al fuego, baja emisión de humo y no toxicidad.
La protección del medio ambiente no solo afecta a la salud de los usuarios, sino también a la calidad del aire del recinto y al cumplimiento de las normas de aceptación. Se recomienda consultar informes de pruebas de terceros (como la certificación CMA) al comprar y priorizar productos de marcas internacionales que hayan superado las certificaciones GREENGUARD o CARB para lograr una verdadera seguridad en los deportes y espacios verdes.

