Un suelo deportivo de madera completo no es una sola tabla, sino un sistema mecánico complejo compuesto por una capa superficial, una capa portante, una capa elástica, una capa impermeable y una capa central. Este diseño estructural multicapa busca lograr la «funcionalidad deportiva», es decir, proporcionar un soporte adecuado a la vez que amortigua eficazmente los impactos y protege las articulaciones de los atletas.

La capa superficial suele estar formada por listones de madera maciza de 20 a 22 mm de grosor, como arce o roble, de 50 a 75 mm de ancho y 900 a 2200 mm de largo, unidos mediante juntas machihembradas. La capa portante, situada debajo de la capa superficial, puede estar formada por viguetas de pino (viguetas principales de 50×70 mm, viguetas secundarias de 30×50 mm) o madera contrachapada (de 15 a 18 mm de grosor), encargada de distribuir las cargas verticales y mantener la estabilidad estructural. La capa elástica es el núcleo del sistema, que suele incluir almohadillas de amortiguación de caucho, bloques de amortiguación de poliuretano, conjuntos de muelles o espuma EVA. Su densidad y dureza determinan directamente la tasa de absorción de impactos del suelo (normalmente se requiere ≥53%). La capa impermeable suele ser una película de PE de 0,2 mm de espesor o una película compuesta de aluminio, colocada debajo de la capa elástica para evitar la ascensión de la humedad subterránea. La capa inferior es una capa de nivelación de hormigón, con un error de planitud de ≤3 mm/3 m.
Todos los materiales deben cumplir con las normas nacionales de protección ambiental, con emisiones de formaldehído de nivel E1 (≤0,124 mg/m³) o superior a nivel ENF (≤0,025 mg/m³). Los adhesivos deben estar libres de disolventes para evitar la contaminación por COV. Además, el contenido de humedad de la madera de las vigas no debe superar el 12% y el contrachapado debe contar con la certificación CARB. La combinación científica de materiales y el preciso diseño estructural garantizan que el suelo deportivo de madera mantenga estabilidad, seguridad y comodidad a largo plazo, incluso con un uso intensivo, logrando una experiencia deportiva verdaderamente equilibrada.

