Impulsado por las estrategias «China Saludable» y «Construcción Sostenible», el rendimiento ambiental de los suelos deportivos de madera ha pasado de ser una ventaja a una necesidad. Especialmente en lugares sensibles como escuelas, jardines de infancia y centros de rehabilitación, la seguridad de los materiales repercute directamente en la salud respiratoria y el bienestar a largo plazo de los usuarios.

En primer lugar, la madera debe proceder de zonas forestales gestionadas legalmente y de forma sostenible, y contar con la certificación FSC (Consejo de Administración Forestal) o PEFC, lo que elimina la tala ilegal. En segundo lugar, los adhesivos utilizados en el procesamiento deben cumplir con el grado E0 (emisión de formaldehído ≤0,05 mg/m³) o el grado ENF, estándar superior (≤0,025 mg/m³), muy superior al grado E1, estándar nacional (≤0,124 mg/m³).
El recubrimiento de la superficie es igualmente crucial. Las pinturas tradicionales a base de aceite contienen altos niveles de COV (compuestos orgánicos volátiles), mientras que los suelos deportivos profesionales modernos suelen utilizar pinturas a base de agua curadas por UV, libres de benceno y metales pesados, que forman una película transparente y altamente resistente al desgaste tras el curado, que es segura y no tóxica. Los productos de alta calidad, probados por SGS o CTI, tienen un contenido de COV (compuestos orgánicos volátiles totales) inferior a 0,5 mg/m³.
Además, la membrana inferior impermeable no debe contener ftalatos, plomo, cadmio ni otras sustancias nocivas; la capa de relleno elástico debe ser de caucho de grado alimenticio o poliuretano de grado médico para evitar la liberación de olores o gases irritantes.
Al comprar, los usuarios deben solicitar un informe completo de pruebas ambientales, que incluya, entre otros, la liberación de formaldehído, COV, contenido de metales pesados y nucleidos radiactivos. Los fabricantes de renombre suelen ofrecer una «Etiqueta de Materiales de Construcción Ecológica» o una «Certificación de Diez Anillos». No se deje llevar por afirmaciones exageradas como «cero formaldehído», sino que confíe en datos de instituciones acreditadas. Solo mediante la protección integral del medio ambiente se puede crear un espacio deportivo verdaderamente saludable y seguro.

