En comparación con el arce importado, el roble de producción nacional es un material muy rentable para suelos deportivos de madera. El roble (también conocido como roble chino) tiene una dureza de aproximadamente 1290 lbf, ligeramente inferior a la del arce

pero significativamente superior a la de la madera doméstica común, y posee una excelente resistencia a la presión y al impacto. Su grano grueso y su color marrón amarillento, tras el acabado, le confieren una sensación de solidez, ideal para recintos que buscan un estilo natural. En cuanto a su rendimiento, los suelos de roble de calidad pueden alcanzar una tasa de absorción de impactos superior al 50 % y una tasa de rebote de la pelota de aproximadamente el 85 % al 90 %, satisfaciendo así las necesidades de escuelas, gimnasios comunitarios y competiciones amateur. Su mayor ventaja es su economía: su precio es solo el 60 % al 70 % del del arce, y la cadena de suministro es estable con un plazo de entrega corto. Además, los recursos de roble son abundantes, con zonas de producción de alta calidad en el noreste de China y Mongolia Interior, lo que se traduce en bajos costes de transporte. Sin embargo, el roble requiere un alto nivel de experiencia en secado; un procesamiento inadecuado puede provocar fácilmente grietas o deformaciones. Por lo tanto, se recomienda elegir un fabricante con equipos de secado profesionales y procesos consolidados, y asegurarse de que todo el sistema (incluidas las vigas y el contrapiso) esté diseñado adecuadamente. Para clientes con presupuestos limitados que buscan un rendimiento profesional, el roble es sin duda la opción ideal.

