Un sistema completo de suelo deportivo de madera no se compone simplemente de una capa superficial, sino de una estructura multicapa que trabaja en conjunto para formar un todo cohesivo. Normalmente consta de cinco partes principales:

la capa superficial, la capa portante (sistema de viguetas), la barrera antihumedad, la base elástica y el suelo base. La capa superficial suele ser de madera maciza o de ingeniería, generalmente de 22 mm de espesor; la capa portante consta de viguetas simples o dobles, comúnmente de pino o abeto, que proporcionan soporte y amortiguación; la barrera antihumedad suele utilizar película de PE o papel asfáltico para prevenir la erosión freática; la base elástica puede utilizar almohadillas de goma, almohadillas de corcho o módulos amortiguadores específicos para ajustar la elasticidad general y el rendimiento de absorción de impactos del suelo. Además, algunos sistemas de alta gama incorporan conectores de acero o tornillos niveladores para mejorar la estabilidad estructural. Las capas se conectan mediante adhesivos, clavos o grapas profesionales para garantizar la robustez general y una buena respuesta dinámica. La elección de los materiales no solo afecta la vida útil del suelo, sino que también está directamente relacionada con indicadores clave del rendimiento deportivo, como el rebote de la pelota y el coeficiente de fricción. Por lo tanto, durante las fases de diseño y construcción, los materiales deben seleccionarse e instalarse en estricta conformidad con las normas nacionales (como la GB/T 20229-2006 «Suelos de madera para gimnasios»).

