El mantenimiento científico es clave para prolongar la vida útil de los suelos de madera deportivos. La limpieza diaria debe realizarse con una mopa ligeramente húmeda o una aspiradora específica. Evite el uso excesivo de agua o limpiadores corrosivos

ya que pueden hacer que la madera absorba agua y se hinche o dañe el acabado. El pulido en seco puede realizarse semanalmente, y una limpieza profunda con un limpiador de suelos específico debe realizarse mensualmente. Después de las competiciones o los entrenamientos, elimine rápidamente el sudor, las huellas de zapatos y otras manchas para evitar la decoloración por residuos a largo plazo. Se debe realizar una inspección exhaustiva al menos una vez al año, que incluya la comprobación del desgaste del acabado, las tablas sueltas y las vigas deformadas. Podrían ser necesarias reparaciones locales o una renovación completa. Durante la temporada baja, se recomienda cubrir el suelo con una funda antipolvo y mantener una buena ventilación, manteniendo la humedad relativa entre el 45 % y el 60 % y la temperatura entre el 15 % y los 25 °C. Si se producen deformaciones localizadas o ruidos inusuales, no intente abrirlo usted mismo; contacte con un profesional para obtener ayuda. El mantenimiento regular no sólo preserva la apariencia del piso sino que también garantiza la seguridad deportiva.

