Análisis de las ventajas y desventajas de la madera de arce, roble y fresno. Entre los suelos deportivos de madera maciza, el arce, el roble y el fresno son los tres materiales más utilizados. Cada uno presenta sus propias ventajas y desventajas en cuanto a rendimiento, precio y aplicaciones. Comprender sus características ayuda a elegir la mejor opción según las necesidades reales.

El arce se considera una opción de alta gama en suelos deportivos, a menudo aclamado como el «rey de los suelos deportivos». Sus principales ventajas residen en su excelente elasticidad, textura fina y densidad moderada (aproximadamente 0,65 g/cm³), que absorbe eficazmente el impacto de las actividades deportivas y reduce las lesiones articulares en los atletas, lo que lo convierte en el material preferido para instalaciones deportivas profesionales. El arce tiene un color uniforme, que va del amarillo pálido al rojo claro, con una superficie lisa y plana. Tras los tratamientos de lijado y recubrimiento, presenta un gran atractivo estético, lo que lo hace adecuado para instalaciones con altos requisitos de calidad, como canchas de la NBA y recintos de competición internacionales. Además, el arce presenta una excelente resistencia al desgaste y tenacidad, capaz de soportar la fricción e impactos de alta frecuencia durante las actividades deportivas. Sin embargo, el arce también presenta desventajas significativas: es el más caro de los tres materiales y es sensible a las condiciones ambientales; los cambios bruscos de humedad pueden provocar deformaciones fácilmente, lo que requiere un mantenimiento profesional. El roble es una opción rentable para suelos deportivos de madera, ampliamente apreciado por su alta resistencia y resistencia al desgaste. El roble tiene una densidad relativamente alta (aproximadamente 0,76 g/cm³), es más duro que el arce, presenta una textura superficial clara y es lo suficientemente duro como para soportar un desgaste intenso, lo que lo hace adecuado para zonas de alto tráfico como gimnasios, estadios escolares y pistas de bádminton. El roble también presume de una excelente estabilidad; con un control adecuado de la humedad, no es propenso a deformarse ni agrietarse, y su precio es más asequible que el del arce, lo que permite reducir costes manteniendo su rendimiento. Sus desventajas incluyen una elasticidad ligeramente menor que la del arce, una sensación de dureza al tacto, un color más oscuro (marrón claro u oscuro), una veta más gruesa y una apariencia menos atractiva en comparación con el arce. Además, el roble es más difícil de procesar, lo que requiere estándares de producción más exigentes.

