Los tres factores clave que distinguen los suelos de madera deportivos de los suelos de madera residenciales convencionales son su rendimiento profesional en el deporte. **Elasticidad, resistencia al deslizamiento y estabilidad** son los tres indicadores principales para evaluar la calidad de los suelos de madera deportivos, ya que influyen directamente en la experiencia y la seguridad de los atletas, y son consideraciones fundamentales a la hora de seleccionar materiales para instalaciones deportivas.

La elasticidad es la función principal de los suelos de madera deportivos, esencialmente su capacidad para deformarse y recuperar su forma tras un impacto. Se suele medir mediante dos indicadores: «absorción de impacto» y «recuperación elástica». Según las normas internacionales (como la DIN 18032-2), el valor de absorción de impacto de los suelos de madera deportivos debe alcanzar entre el 20 % y el 50 %, lo que significa que, cuando un atleta salta y aterriza, el suelo puede absorber parte de la fuerza del impacto, reduciendo la presión sobre articulaciones como las rodillas y los tobillos. Los suelos de madera maciza consiguen la absorción de impacto gracias a la elasticidad inherente de las fibras de la madera. Los suelos de arce de alta calidad pueden alcanzar un valor de absorción de impactos del 35 % al 45 % y una tasa de recuperación elástica superior al 85 %, volviendo rápidamente a su forma original y evitando que la deformación del suelo afecte a la continuidad del movimiento. Los suelos compuestos de madera maciza, gracias al efecto sinérgico de su estructura central y su capa amortiguadora, suelen alcanzar un valor de absorción de impactos de entre el 25 % y el 40 %, satisfaciendo las necesidades de la mayoría de los entornos deportivos. Un suelo con elasticidad insuficiente provoca que la fuerza del impacto se transmita directamente a las articulaciones, lo que puede ocasionar lesiones deportivas con el uso prolongado; por el contrario, una elasticidad excesiva puede dificultar la generación de potencia y reducir la experiencia general del usuario.
La resistencia al deslizamiento es fundamental para garantizar la seguridad en la práctica deportiva, y su indicador principal es el coeficiente de fricción. Según la norma GB/T 20240-2006, «Suelos de madera para gimnasios», el coeficiente de fricción en seco para suelos deportivos de madera debe estar entre 0,4 y 0,6, y el coeficiente de fricción en húmedo no debe ser inferior a 0,3. Esto garantiza el agarre durante paradas bruscas y cambios de dirección sin generar una resistencia excesiva debido a un coeficiente de fricción demasiado alto. La resistencia al deslizamiento se consigue principalmente mediante el recubrimiento superficial y la veta de la madera: los barnices de alta calidad resistentes al desgaste por rayos UV incorporan partículas antideslizantes en el recubrimiento, creando una superficie microrrugosa que mejora la fricción; a su vez, la veta natural de la madera también mejora la resistencia al deslizamiento, ya que tanto la textura fina del arce como la rugosa del roble proporcionan un agarre excelente. Es importante tener en cuenta que un mayor rendimiento antideslizante no siempre es mejor. Un coeficiente de fricción superior a 0,6 aumenta el riesgo de abrasiones en caso de caída, mientras que un coeficiente inferior a 0,4 facilita el deslizamiento. Por lo tanto, es necesario controlarlo estrictamente dentro del rango estándar.

