Selección de espesor para las especificaciones de los suelos de madera deportivos

Los suelos deportivos de madera se ofrecen en diversas especificaciones, siendo el grosor un parámetro clave. Este no solo influye en el método de instalación, sino que también está estrechamente relacionado con la elasticidad, la estabilidad y otras características de rendimiento del suelo.

Los diferentes tipos de instalaciones deportivas tienen distintos requisitos de grosor para los suelos deportivos de madera, en función de sus necesidades de uso y la estructura del lugar. Generalmente, el grosor de la capa superficial de los suelos deportivos de madera oscila entre 18 mm y 22 mm. Una capa superficial de 18 mm de grosor es relativamente delgada y ligera, por lo que requiere menos capacidad de carga del subsuelo durante la instalación, lo que la hace adecuada para instalaciones deportivas de tamaño pequeño a mediano, como gimnasios comunitarios y pistas de baloncesto cubiertas escolares. Si bien este grosor no ofrece la misma elasticidad que los suelos más gruesos, puede satisfacer las necesidades de la práctica deportiva en general con una base de soporte adecuada. Una capa superficial de 20 mm a 22 mm de grosor es más adecuada para instalaciones deportivas profesionales de gran tamaño, como pistas de baloncesto y bádminton profesionales. Las capas superficiales más gruesas ofrecen mayor elasticidad y resistencia al impacto, absorbiendo mejor el impacto de los movimientos de los atletas y proporcionando una experiencia más cómoda y segura. Asimismo, un suelo más grueso ofrece mayor estabilidad, reduciendo eficazmente problemas como la deformación y el pandeo causados ​​por los cambios de temperatura y humedad. Además del grosor de la capa superficial, el grosor total del suelo deportivo de madera (que incluye la capa superficial, la base elástica y la capa impermeable) también debe seleccionarse en función de las circunstancias específicas. Generalmente, un grosor total de entre 80 mm y 120 mm es habitual. Al elegir el grosor, también deben tenerse en cuenta factores como la altura del techo del recinto y la planitud del subsuelo para garantizar que el suelo instalado cumpla con los requisitos de diseño generales del recinto y, al mismo tiempo, ofrezca el rendimiento previsto.

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