Subcategorías de materiales para suelos deportivos de madera maciza

Comparación del rendimiento del arce, el roble y el fresno: En el ámbito de los pavimentos deportivos de madera maciza, el arce, el roble y el fresno son las tres maderas duras más utilizadas. Cada una presenta ventajas en cuanto a propiedades físicas, apariencia y aplicaciones, por lo que es necesario realizar una comparación precisa para seleccionar el material óptimo para cada instalación.

El arce se considera el material de referencia para instalaciones deportivas profesionales, especialmente el arce duro norteamericano (nombre científico: arce de azúcar). Su densidad en seco es de aproximadamente 0,65-0,75 g/cm³, con una dureza suficiente (dureza superficial ≥6500 N) para resistir la abrasión causada por el ejercicio intenso, además de contar con un excelente módulo de elasticidad (≥11 GPa). Ante un impacto, lo absorbe mediante una ligera deformación de las fibras, alcanzando una tasa de absorción de impactos de aproximadamente el 53%, cumpliendo plenamente con los estándares de la FIBA. En cuanto a su apariencia, el arce tiene una veta fina y uniforme, con un color blanco amarillento claro. Tras su instalación, el espacio luce luminoso y amplio, y la dirección de la veta coincide con la dirección de la tensión del pavimento, lo que mejora su resistencia a la deformación. Sin embargo, el arce requiere condiciones de cultivo óptimas, lo que se traduce en un mayor coste de la materia prima. Además, es sensible a la humedad, por lo que exige un control estricto de la humedad ambiental (entre el 40 % y el 60 %). Por ello, resulta más adecuado para instalaciones deportivas de alto nivel, como canchas de baloncesto de la NBA y pistas de voleibol profesionales.

El roble (nombre científico: roble mongol) es una opción rentable. Su densidad en seco alcanza los 0,7-0,8 g/cm³, su dureza superficial llega a los 7500 N y su resistencia al desgaste es aproximadamente un 15 % superior a la del arce. Asimismo, su madera es densa y su resistencia a la humedad es superior a la del arce, manteniendo una buena estabilidad incluso en regiones húmedas del sur. En cuanto a elasticidad, la capacidad de absorción de impactos del roble es de aproximadamente un 48-50%, ligeramente inferior a la del arce, pero suficiente para instalaciones deportivas no profesionales como pabellones de entrenamiento y gimnasios escolares. Estéticamente, el roble presenta un característico veteado entrelazado y un color marrón amarillento claro, que le confiere un aire clásico, lo que lo hace idóneo para espacios que priorizan la durabilidad y la rentabilidad. Sin embargo, el roble tiene una menor capacidad de recuperación elástica (alrededor del 85%) que el arce (≥90%), y su superficie es propensa a pequeñas abolladuras tras un uso prolongado, por lo que requiere un mantenimiento regular para mantenerla plana.

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