En la construcción de instalaciones deportivas, la elección del material para el suelo influye directamente en su rendimiento y vida útil. Actualmente, los materiales más comunes se clasifican en dos tipos principales: suelos deportivos de madera maciza y suelos deportivos compuestos, cada uno con diferencias significativas en sus características y escenarios de aplicación..

Los suelos deportivos de madera maciza se fabrican a partir de madera dura natural, siendo las especies más comunes el arce, el roble y el haya. El arce, con su grano fino, densidad moderada (densidad de secado al aire de aproximadamente 0,65 g/cm³) y excelente módulo elástico, es una excelente opción para recintos profesionales como estadios de baloncesto y bádminton. Los suelos deportivos de arce de alta calidad, fabricados con arce duro norteamericano o arce del noreste, se someten a un tratamiento de temperatura y humedad constantes durante más de 30 días para controlar eficazmente el contenido de humedad de la madera entre el 8 % y el 12 %, evitando el agrietamiento y la deformación causados por las fluctuaciones de humedad. El roble, con su alta dureza (dureza Mohs de aproximadamente 4,5) y su gran resistencia al desgaste, es especialmente adecuado para entornos de uso intensivo, como salas de tenis de mesa y gimnasios. Su veta natural de color marrón claro realza el atractivo visual del recinto.

