Ante la amplia gama de suelos deportivos de madera disponibles en el mercado, muchas personas caen en la trampa de centrarse únicamente en el precio o de buscar ciegamente opciones de alta gama
lo que resulta en productos que no satisfacen sus necesidades reales. Sin embargo, al dominar las técnicas de compra científicas y considerar exhaustivamente factores como la ubicación del recinto, el tipo de deporte que practica y su presupuesto, puede elegir un suelo deportivo de madera que sea rentable y se ajuste a sus necesidades.
El primer paso es definir claramente la ubicación y el tipo de deporte que practica; estos son los criterios fundamentales para la compra. Si el recinto es de competición profesional (como baloncesto o bádminton), se recomienda optar por suelos deportivos de madera maciza, preferiblemente de arce o roble, garantizando que sus propiedades de absorción de impactos, rebote y antideslizamiento cumplan con los estándares internacionales. Si el recinto es para la enseñanza o el entrenamiento diario en escuelas o comunidades, o para actividades de intensidad baja o media como danza y yoga, los suelos deportivos de madera compuesta son una opción más adecuada, ya que cumplen con los requisitos básicos de rendimiento y mantienen los costos bajo control. Si el recinto es un gimnasio comercial de alta gama, se puede elegir un suelo deportivo de madera maciza o de madera compuesta de alta gama según el estilo de decoración y el presupuesto, garantizando así un equilibrio entre rendimiento y estética.
El segundo paso es centrarse en los indicadores de rendimiento principales y evitar centrarse únicamente en la calidad del material sin tener en cuenta el rendimiento. Al elegir suelos de madera maciza o de madera compuesta, asegúrese de que indicadores clave como la absorción de impactos (índice de absorción de impactos ≥ 30%), el rebote (índice de rebote de la pelota ≥ 90%), el antideslizamiento (coeficiente de fricción 0,4-0,7) y la resistencia al desgaste (resistencia al desgaste ≥ 400 revoluciones) cumplan con las normas nacionales. Al comprar, solicite al fabricante un informe de prueba de rendimiento profesional. Si es necesario, contrate a una agencia externa para que realice pruebas in situ para garantizar que el rendimiento cumpla con los estándares y garantizar la seguridad deportiva.