Los suelos de madera deportivos, con su excelente rendimiento, son adecuados para diversos deportes de interior.

El baloncesto requiere propiedades de suelo extremadamente altas, como elasticidad, resistencia al deslizamiento y al desgaste. La excelente elasticidad de los suelos de madera deportivos absorbe eficazmente el impacto de saltos y aterrizajes, alcanzando una tasa de absorción de impactos ≥53% (GB/T 20239), lo que reduce el riesgo de lesiones de rodilla y tobillo y permite a los atletas saltar y correr con libertad. Su superficie cuenta con tratamiento antideslizamiento UV, manteniendo un coeficiente de fricción estable entre 0,4 y 0,6 (cumple con los estándares de canchas de baloncesto), proporcionando una fricción fiable durante paradas repentinas y cambios de dirección, garantizando la seguridad de los atletas durante movimientos rápidos. Además, gracias a sus materiales de alta calidad y diseño estructural, los suelos de madera deportivos se mantienen en excelentes condiciones a lo largo del tiempo, resistiendo el desgaste y las abolladuras durante deportes de alta intensidad.
El bádminton, con sus frecuentes paradas repentinas y movimientos laterales, exige un alto nivel de resistencia al deslizamiento y estabilidad del suelo. La resistencia al deslizamiento de los suelos deportivos de madera garantiza una fricción óptima entre las suelas de los zapatos y el suelo durante movimientos rápidos y giros bruscos, evitando resbalones. Su estructura multicapa proporciona una excelente estabilidad, capaz de soportar los fuertes impactos de las pisadas del bádminton, reduciendo la deformación del suelo y proporcionando un soporte estable a los atletas, permitiéndoles alcanzar un rendimiento excepcional.
El tenis de mesa prioriza la planitud y la fricción del suelo. Un suelo deportivo plano garantiza una trayectoria de rebote estable para la pelota de tenis de mesa, permitiendo a los jugadores predecir con precisión su trayectoria. El coeficiente de fricción adecuado previene el deslizamiento y facilita los movimientos rápidos, permitiendo a los jugadores maniobrar con flexibilidad y devolver la pelota rápidamente.
El baile también es ideal para suelos deportivos. Los bailarines necesitan cierta elasticidad en el suelo para amortiguar las pisadas y proteger sus articulaciones, además de una superficie lisa con suficiente fricción para facilitar movimientos como giros y saltos. La elasticidad y las propiedades antideslizantes de los suelos deportivos satisfacen a la perfección las necesidades de los bailarines, creando un entorno cómodo y seguro para la práctica y el rendimiento.

