Claves para elegir suelos deportivos de gimnasio: diferencias entre zona de musculación y zona aeróbica

Un gimnasio combina entrenamiento aeróbico, máquinas de musculación y pesas libres. Cada zona tiene cargas distintas, por lo que no conviene usar el mismo suelo en todo el recinto. Seleccionar el pavimento por áreas, equilibrando amortiguación, resistencia a cargas, aislamiento acústico y antideslizancia, protege a los usuarios.

En la zona aeróbica, para aeróbic y bicicletas estáticas, hay saltos, frenados y cambios de dirección frecuentes. Se recomienda suelo de PVC de 4,5 a 6 mm de espesor. Se busca absorción de impactos y coeficiente de fricción estable, sensación suave para proteger rodillas y tobillos. Su textura antideslizante resiste el sudor y reduce caídas, además de disminuir el ruido transmitido al piso inferior.

En la zona de máquinas de musculación, las cargas son estables. Se prioriza resistencia al desgaste y a la compresión. Se puede elegir PVC compacto o de mayor espesor, que resiste el peso continuo sin dejar marcas permanentes.

En la zona de pesas libres, mancuernas y barras pueden caer con gran impacto. No sirve el PVC común; se usa suelo de caucho deportivo. El caucho absorbe impactos, reduce ruido y protege tanto el pavimento como los equipos. Tiene gran capacidad de aislamiento acústico ante golpes fuertes.

Un error frecuente es colocar PVC delgado en todo el gimnasio. En la zona de pesas libres se rompe fácilmente y aparecen marcas permanentes. Otro error es poner solo caucho, demasiado duro para saltos aeróbicos.

También hay que tener en cuenta el aislamiento acústico, especialmente si el gimnasio está dentro de un edificio. La base debe ser plana y resistente. Planificar el suelo por zonas adaptado a cada tipo de entrenamiento reduce lesiones, protege a los deportistas y disminuye gastos de reparación y sustitución.

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