La recepción del suelo deportivo es el punto donde más fácilmente se pasa de largo. El instalador quiere firmar y cobrar pronto, el propietario quiere inaugurar, y ambos tienen prisa por saltarse los detalles. Pero lo que se omite ese día se paga después con reparaciones y disputas.

Estas ocho comprobaciones conviene convertirlas en lista de recepción firmada punto por punto.
Uno: documentos primero. Certificado de conformidad, informe de ensayo (atención a absorción de impactos, deformación vertical, coeficiente de fricción, rebote del balón y reacción al fuego), registro de modelo y consumo del adhesivo y la imprimación, acta de humedad y planeidad del soporte, y muestras guardadas. Con documentación incompleta, no firmar, por bonito que quede el trabajo.
Dos: cotejar lo instalado con el contrato. Marca, modelo, espesor, especificación de la capa de desgaste, color y número de lote, contrastando con contrato y muestra cerrada. Medir espesores con calibre en múltiples puntos, no fiarse solo de la cifra del informe. Observar diferencias de tono tanto a luz natural como bajo la iluminación del recinto, porque la luz puede ocultarlas o exagerarlas.
Tres: planeidad. Aplicar una regla de dos metros apoyada en el suelo y comprobar si las holguras bajo la regla superan lo admisible; prestar especial atención a puertas, juntas, alrededores de parches y posiciones correspondientes a fisuras antiguas del soporte. Recorrer descalzo o con suela fina para localizar puntos blandos o sensación de vacío con el pie, marcando con rotulador las zonas sospechosas.
Cuatro: juntas y remates. Recorrer la soldadura segmento a segmento con el dedo: debe ser lisa y continua, sin interrupciones, rebabas ni escalones perceptibles, y el rebajado no debe quedar ni a ras ni excesivamente profundo. Comprobar a mano y a pie perfiles de borde, transiciones en rampa y desniveles con zonas colindantes; al empujar una silla de ruedas no debe haber topetazos. En modular, muestrear integridad de encastres y uniformidad de holguras entre placas.

