Coeficiente de fricción y gestión de la seguridad antideslizante del suelo deportivo

El coeficiente de fricción es el indicador de rendimiento del suelo deportivo que con mayor frecuencia se interpreta erróneamente. Muchos suponen que cuanto mayor sea el valor, más antideslizante y seguro será el suelo; en realidad, una fricción excesiva bloquea la suela del calzado
sometiendo a la rodilla y al tobillo a pares de torsión anómalos durante los giros, lo que puede convertirse en un factor determinante de las lesiones del ligamento cruzado anterior. El suelo ideal debe encontrar un equilibrio preciso entre «agarrar» y «deslizar».
Existen tres métodos de ensayo de uso internacional. El péndulo de fricción (método británico BPN) simula el deslizamiento del talón mediante un bloque deslizante en un péndulo; su lectura es directa pero solo refleja la fricción por deslizamiento en un área reducida. El tribómetro dinámico portátil arrastra un bloque de caucho normalizado bajo presión y velocidad definidas, proporcionando simultáneamente datos de fricción estática y dinámica, siendo hoy la herramienta predominante en la recepción de instalaciones. La norma alemana DIN 51130 emplea una plataforma inclinable junto con un operario calzado con botas normalizadas para determinar la clase antideslizante en rampa (de R9 a R13), resultando más adecuada para zonas de riesgo húmedo como alrededores de piscinas y vestuarios. Los resultados de los tres métodos no son directamente convertibles, por lo que al citar un informe debe indicarse siempre el método empleado.
La exigencia de fricción varía notablemente según la disciplina. El baloncesto y el balonmano, con frecuentes paradas bruscas y cambios de dirección, funcionan bien con un coeficiente de fricción por deslizamiento en seco de entre cero coma cinco y cero coma siete. El bádminton y el tenis permiten más pasos deslizantes, conviniendo valores entre cero coma cuatro y cero coma seis. El voleibol requiere estabilidad en el aterrizaje sin impedir el deslizamiento corporal al defender, siendo habitual el intervalo de cero coma cuarenta y cinco a cero coma sesenta y cinco. Los suelos de danza buscan un deslizamiento controlado

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