Al adquirir un suelo deportivo, muchos pabellones se fijan únicamente en el precio de compra inicial, pasando por alto los gastos generados a lo largo de un ciclo de uso que supera los diez años. El análisis del coste del ciclo de vida completo ayuda a los gestores a tomar decisiones de inversión más racionales.

El coste del ciclo de vida se compone de la inversión inicial, los costes operativos y de mantenimiento, y el valor residual. La inversión inicial incluye materiales, transporte, instalación y tratamiento del subsuelo; los costes operativos y de mantenimiento abarcan la limpieza diaria, el mantenimiento periódico, la renovación del recubrimiento, las reparaciones parciales y el gasto energético; el valor residual es el valor recuperable del suelo tras su desmontaje. Tomando como ejemplo una pista reglamentaria de baloncesto, la inversión inicial de un suelo de rollo de PVC suele ser solo de un tercio a la mitad que la de un suelo de madera deportiva, pero su vida útil es generalmente de ocho a doce años, mientras que un suelo de madera de calidad puede superar los veinte años.
La renovación del recubrimiento es el principal gasto periódico de los suelos deportivos de madera. Según la intensidad de uso, requieren lijado y renovación cada tres a cinco años, con un coste unitario equivalente a entre un diez y un quince por ciento de la inversión inicial. En un período de veinte años suelen ser necesarias de tres a cuatro renovaciones, cuyo coste acumulado se aproxima a la mitad de la inversión inicial. En cambio, los suelos de PVC no precisan lijado ni renovación, pero tras el desgaste deben sustituirse placas enteras, existiendo además riesgo de diferencia de color entre lotes nuevos y antiguos.

