Mantenimiento y gestión del ciclo de vida completo del suelo deportivo

La instalación del suelo deportivo es solo el punto de partida de su vida útil; un mantenimiento científico y sistemático es la clave para garantizar que el suelo conserve a largo plazo un rendimiento deportivo óptimo. Muchos recintos, tras la puesta en servicio del suelo, descuidan el mantenimiento cotidiano, lo que provoca un rápido deterioro de sus prestaciones, una reducción considerable de su vida útil y
en última instancia, la necesidad de sustitución prematura, generando así importantes pérdidas económicas. Establecer un concepto de gestión del ciclo de vida completo del suelo constituye un requisito fundamental en la operación moderna de recintos deportivos.
La limpieza diaria es el eslabón básico del mantenimiento. Los suelos deportivos de PVC deben limpiarse diariamente con una fregona ligeramente húmeda y limpia, evitando el uso de detergentes que contengan componentes cerosos, ya que la cera forma una película sobre la superficie del suelo que altera el coeficiente de fricción y afecta a la seguridad antideslizante de los deportistas. En el caso de los suelos deportivos de madera, se debe utilizar un limpiador específico para suelos de madera, prohibiéndose terminantemente el lavado directo con agua para evitar que la humedad penetre por las juntas y provoque la hinchazón y deformación de la madera. La frecuencia de limpieza debe ajustarse según la intensidad de uso del recinto; se recomienda limpiar al menos dos veces al día en recintos de uso intensivo.
El mantenimiento profundo periódico es un medio importante para prolongar la vida útil del suelo. Se recomienda realizar una limpieza profunda y un tratamiento de conservación de la superficie de los suelos deportivos de PVC cada trimestre, eliminando las manchas persistentes y los residuos de caucho de las suelas que la limpieza diaria no puede eliminar. Los suelos deportivos de madera, por su parte, requieren un lijado y renovación profesional de una a dos veces al año, con la aplicación de una nueva capa de barniz resistente al desgaste para restaurar las propiedades antideslizantes y el brillo del suelo. La frecuencia del lijado y la renovación depende de la intensidad de uso: los recintos de competición profesional pueden necesitar una renovación anual, mientras que los pabellones de entrenamiento escolar pueden ampliar convenientemente el intervalo.

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