La filosofía de diseño de los pabellones deportivos modernos enfatiza la inclusividad y la accesibilidad universal, exigiendo que las instalaciones del recinto satisfagan las necesidades de uso de personas de todas las edades y condiciones físicas. El suelo deportivo

como sistema de pavimento en contacto directo con deportistas y espectadores, tiene una importancia significativa en su diseño accesible para garantizar la seguridad de personas con discapacidad, personas mayores y niños.
La planitud superficial es el requisito primordial del diseño accesible. La superficie del suelo deportivo no debe presentar diferencias de nivel, protuberancias ni hundimientos evidentes, con el fin de evitar tropiezos o sacudidas durante el desplazamiento de usuarios de silla de ruedas, personas que caminan con muletas y personas con discapacidad visual. Las juntas del suelo deben ser lisas y herméticas, con una diferencia de altura en las uniones controlada dentro de los dos milímetros. Para pabellones donde se utiliza frecuentemente la silla de ruedas, se recomienda optar por suelos elásticos o modulares con superficies más lisas y uniformes.
La consideración accesible del rendimiento antideslizante difiere de los requisitos de rendimiento deportivo. Las canchas deportivas necesitan un coeficiente de fricción adecuado para garantizar las paradas bruscas y los cambios de dirección de los deportistas, pero en las zonas de paso y los pasillos de espectadores, un coeficiente de fricción excesivamente alto puede aumentar el riesgo de caídas para las personas mayores y las personas con movilidad reducida. Por ello, las diferentes zonas funcionales del pabellón deben contar con niveles antideslizantes diferenciados según las características de los usuarios, manteniendo un coeficiente de fricción más elevado en las zonas deportivas y un tratamiento antideslizante moderado en las zonas de circulación.

