Los eventos deportivos internacionales imponen requisitos estrictos sobre los indicadores de rendimiento del suelo deportivo

solo los productos que hayan superado las certificaciones correspondientes pueden utilizarse en las canchas de competición oficial. Conocer el sistema de certificación ayuda a los responsables de las instalaciones a tomar decisiones correctas en la adquisición y construcción.
La certificación de la FIBA es el estándar de referencia para los suelos deportivos de baloncesto. Las pruebas de certificación abarcan indicadores clave como la absorción de impactos, la deformación vertical, el rebote del balón, el coeficiente de fricción por deslizamiento y la carga rodante, cada uno con un rango de valores admisibles claramente definido. El proceso de certificación incluye tanto ensayos de muestras en laboratorio como la inspección de la cancha ya instalada, garantizando que el producto, una vez colocado, siga cumpliendo con los requisitos normativos. Solo los suelos que han obtenido la certificación FIBA pueden utilizarse en competiciones oficiales de baloncesto como los Juegos Olímpicos o la Copa del Mundo.
La certificación de la IAAF es aplicable a las pistas de atletismo. A diferencia de los suelos deportivos de interior, la certificación de pistas de atletismo se centra más en la resistencia al desgaste de la superficie, la resistencia a los rayos ultravioleta y la capacidad de uso en cualquier condición meteorológica. Las pistas de atletismo de materiales sintéticos deben superar ensayos de envejecimiento artificial que simulan varios años de exposición a rayos UV y ciclos de temperatura, con el fin de verificar la degradación del rendimiento tras un uso prolongado, garantizando así que la pista siga manteniendo un rendimiento deportivo adecuado a lo largo del tiempo.

