Durante el uso del suelo deportivo pueden surgir diversas averías; un diagnóstico y una resolución oportunos permiten prolongar la vida útil del pavimento.

La aparición de arañazos en la superficie del suelo es un problema habitual. Los arañazos leves pueden eliminarse mediante encerado o la aplicación de productos reparadores. Los arañazos profundos requieren la sustitución parcial del material del suelo. La aparición de arañazos suele estar relacionada con la presencia de arena o gravilla en las suelas del calzado o con el uso de utensilios de limpieza inadecuados.
La formación de ampollas en el suelo se produce principalmente en pavimentos instalados con adhesivo. Las causas pueden ser la humedad de la base, una aplicación irregular del adhesivo o un curado incompleto. El método de resolución consiste en cortar la zona afectada, tratar nuevamente la base y volver a pegar.
La apertura de juntas en el suelo suele deberse a la dilatación y contracción térmica. Una junta de dilatación insuficiente durante la instalación provoca que el suelo se comprima al expandirse y se agriete en las juntas al contraerse. Se debe reajustar la anchura de la junta de dilatación.
La decoloración del suelo puede ser causada por la exposición a rayos ultravioleta o por la corrosión de productos químicos. Se debe evitar la exposición directa al sol y utilizar limpiadores neutros para la limpieza. Las zonas gravemente decoloradas deben ser reemplazadas.
Los ruidos extraños en el suelo suelen estar relacionados con la calidad de la instalación. El aflojamiento de los sistemas de encaje en suelos flotantes o la irregularidad de los largueros pueden provocar estos ruidos. Se deben revisar y apretar los elementos de conexión y, si es necesario, reajustar la instalación.

