El rendimiento antideslizante del suelo deportivo es un requisito fundamental para garantizar la seguridad de los atletas. Este rendimiento resulta especialmente importante en condiciones de humedad. Conocer los estándares de clasificación antideslizante ayuda a seleccionar el suelo adecuado para cada disciplina deportiva.

El rendimiento antideslizante se mide habitualmente mediante el coeficiente de fricción. Cuanto mayor sea el coeficiente de fricción, mejor será el rendimiento antideslizante. El coeficiente de fricción en estado seco de los suelos deportivos debe ser generalmente no inferior a 0,5, y en estado húmedo no inferior a 0,4. Estos valores se determinan mediante métodos de ensayo normalizados.
La textura superficial de los suelos deportivos de PVC tiene una gran influencia en el rendimiento antideslizante. Las microtexturas en relieve aumentan la fricción entre la suela del calzado y el suelo, mejorando así el efecto antideslizante. Sin embargo, una textura demasiado profunda dificultaría la limpieza y afectaría a la estética del suelo, por lo que es necesario encontrar un equilibrio entre antideslizamiento y estética.
El rendimiento antideslizante de los suelos de caucho es naturalmente superior. El material de caucho posee un coeficiente de fricción inherentemente elevado, lo que le permite mantener un buen agarre incluso en condiciones húmedas. Esto hace que los suelos de caucho sean especialmente adecuados para entornos húmedos como los alrededores de piscinas y las duchas.
El rendimiento antideslizante de los suelos de madera depende del tratamiento de la capa de barniz superficial. Los suelos de madera deportivos suelen utilizar barnices específicos para suelos deportivos, que garantizan una fricción adecuada y, al mismo tiempo, proporcionan cierto grado de deslizamiento, permitiendo a los atletas realizar movimientos de giro y desplazamiento lateral.

