No todos los suelos deportivos son aptos para uso en exteriores. La radiación ultravioleta, la lluvia

las variaciones de temperatura y los ciclos de hielo-deshielo del entorno exterior suponen una dura prueba para los materiales del suelo. Elegir un suelo deportivo con buena resistencia a la intemperie es clave para garantizar la vida útil de las instalaciones al aire libre.
La radiación ultravioleta es la mayor amenaza a la que se enfrentan los suelos en exteriores. Cuando un suelo de PVC convencional se expone prolongadamente a la luz solar, puede sufrir decoloración, fragilización y pulverización superficial. Por ello, los suelos deportivos para exteriores deben incorporar estabilizadores ultravioleta para resistir la degradación provocada por los rayos UV.
Los suelos deportivos modulares suspendidos de polipropileno son una opción habitual para instalaciones deportivas al aire libre. El material de polipropileno posee una excelente resistencia a la intemperie y no tiende a envejecer por efecto de la radiación ultravioleta. Su estructura de montaje suspendido permite además la infiltración natural del agua de lluvia, evitando problemas de encharcamiento.
El material de poliuretano modificado con silicio es otro material de suelo para exteriores ampliamente utilizado. El poliuretano modificado con silicio presenta una excelente elasticidad y resistencia al desgaste, así como una buena resistencia a la intemperie y a los rayos ultravioleta. Este tipo de suelo se instala normalmente mediante vertido in situ, lo que le permite adaptarse a pistas de diversas formas y dimensiones.
El suelo deportivo de resina acrílica es también un material de uso frecuente en instalaciones al aire libre. El revestimiento acrílico ofrece colores vivos, buena resistencia a la intemperie y facilidad de instalación. Sin embargo, su elasticidad es relativamente limitada, por lo que exige un alto grado de nivelación del suelo base.

