El rendimiento de amortiguación del suelo deportivo está directamente relacionado con la protección articular de los atletas. Los distintos deportes exigen diferentes niveles de amortiguación al suelo, y una clasificación científica de la amortiguación puede ofrecer a los atletas la mejor protección.

La tasa de absorción de impacto es el indicador fundamental para medir el rendimiento de amortiguación del suelo. Representa el porcentaje de energía que el sistema de suelo es capaz de absorber al recibir un impacto. Cuanto mayor sea la tasa de absorción de impacto, mayor será la capacidad del suelo para absorber la fuerza del impacto, y menor será la fuerza que soporten las articulaciones de los atletas.
La normativa europea clasifica la absorción de impacto de los suelos deportivos en varios niveles. Por lo general, se exige una tasa de absorción de impacto no inferior al 25%, mientras que los productos de alta calidad pueden superar el 35%. Los recintos de baloncesto suelen requerir una tasa de absorción de impacto entre el 25% y el 35%, lo que permite proteger las articulaciones de los atletas sin afectar al rendimiento de rebote del balón.
El rendimiento de amortiguación de los suelos deportivos de PVC se logra principalmente a través de la capa inferior de espuma. El grosor y la densidad de la capa de espuma determinan el efecto de amortiguación del suelo. Una capa de espuma más gruesa ofrece una mejor amortiguación, pero un grosor excesivo haría que el suelo fuera demasiado blando, afectando al rendimiento deportivo.
El rendimiento de amortiguación de los suelos de caucho es excelente. El material de caucho posee una buena capacidad de recuperación elástica, lo que le permite absorber la energía del impacto y recuperar rápidamente su forma original. Los suelos de caucho son especialmente adecuados para recintos que requieren entrenamiento de alta intensidad, como las salas de levantamiento de pesas y las zonas de entrenamiento integral.

