Con la popularización de los sistemas de suelo radiante en los recintos deportivos, el rendimiento de conductividad térmica del suelo se ha convertido en un factor que debe considerarse al seleccionar materiales.

El grado de compatibilidad entre el suelo deportivo y el sistema de suelo radiante afecta directamente a la eficiencia de calefacción y al confort durante la práctica deportiva.
El coeficiente de conductividad térmica es el indicador fundamental para medir el rendimiento térmico del suelo, ya que representa la capacidad del material para conducir el calor. Cuanto mayor sea el coeficiente de conductividad térmica, más eficiente será la transferencia de calor desde el sistema de suelo radiante hasta la superficie del suelo, y más rápido se calentará el espacio interior.
Los suelos deportivos de PVC presentan un buen rendimiento de conductividad térmica, con un coeficiente que suele situarse entre 0,15 y 0,25 W/(m·K). El propio material de PVC posee cierta capacidad de conducción del calor y, al tener un grosor relativamente reducido, el calor puede atravesarlo con rapidez. No obstante, cabe destacar que el suelo de PVC es sensible a los cambios de temperatura, ya que una temperatura del suelo demasiado elevada puede provocar el reblandecimiento y la deformación del material.
El coeficiente de conductividad térmica de los suelos de caucho es ligeramente inferior al del PVC, aunque sigue encontrándose dentro de un rango aceptable. La capa elástica del suelo de caucho puede obstaculizar en cierta medida la transmisión del calor, por lo que, cuando se instala sobre un sistema de suelo radiante, se recomienda elegir productos de grosor moderado.
El rendimiento de conductividad térmica de los sistemas de suelo de madera es relativamente débil. La madera es por naturaleza un mal conductor del calor, y a esto se suma la presencia de los largueros y la cámara de aire, lo que alarga considerablemente el recorrido de transmisión del calor. Si el recinto

