El rendimiento del suelo deportivo se ve significativamente afectado por la temperatura y la humedad del entorno. Bajo distintas condiciones climáticas, el suelo puede presentar problemas como expansión, contracción o alabeo, lo que afecta a su funcionalidad y a su vida útil.

Los cambios de temperatura influyen en el suelo deportivo principalmente a través de la dilatación y contracción térmica. Los suelos de PVC tienen un coeficiente de dilatación lineal relativamente alto: por cada aumento de 10 grados centígrados, cada metro de longitud puede expandirse entre 1 y 2 milímetros. Si durante la instalación no se dejan juntas de dilatación suficientes, el suelo puede combarse durante la temporada de altas temperaturas.
Las bajas temperaturas también afectan al rendimiento del suelo. En condiciones de frío, el PVC se vuelve más duro y quebradizo, reduciendo su capacidad de absorción de impactos y debilitando la protección que el atleta percibe al aterrizar. Los suelos de caucho presentan problemas similares a bajas temperaturas.
La humedad afecta de manera especialmente significativa a los suelos de madera. La madera es un material higroscópico natural: cuando la humedad ambiental aumenta, el suelo de madera absorbe la humedad del aire y se expande; cuando la humedad disminuye, pierde agua y se contrae. Esta expansión y contracción repetida puede provocar la apertura de juntas o el combado del suelo.
Para hacer frente a los cambios de temperatura y humedad, la instalación del suelo deportivo debe tener en cuenta las características climáticas locales. En regiones con grandes variaciones térmicas, deben选用 materiales con buena estabilidad dimensional y dejar juntas de dilatación conforme a las normas. En el caso de los suelos de madera, es necesario almacenar el material en el recinto durante al menos 48 horas antes de la instalación para su aclimatación.

