El voleibol es un deporte que requiere saltos constantes, desplazamientos rápidos y cambios bruscos de dirección. Por ello, el pavimento de la cancha debe ofrecer un equilibrio perfecto entre amortiguación, agarre y elasticidad. Los pavimentos de PVC han demostrado ser la opción ideal para este deporte.

El PVC, o policloruro de vinilo, es un material sintético versátil que puede fabricarse con diferentes niveles de flexibilidad y resistencia. Para el voleibol, se utilizan pavimentos de PVC multicapa que incluyen una capa superficial antideslizante, capas intermedias de espuma y una base estable.
La norma FIVB (Federación Internacional de Voleibol) homologa pavimentos de PVC que cumplen con requisitos específicos de absorción de impactos, deformación vertical, rebote de pelota y fricción. Estos valores garantizan que la superficie sea segura y adecuada para la competición.
Una de las ventajas del PVC es su capacidad de instalación sobre diferentes bases. Puede colocarse directamente sobre hormigón, sobre una capa elástica o como suelo flotante. Esto permite adaptarlo a diferentes tipos de instalaciones, desde pabellones deportivos hasta centros recreativos.
El PVC también destaca por su facilidad de mantenimiento. La superficie lisa y no porosa impide la acumulación de suciedad y bacterias. Basta con una limpieza regular con productos neutros para mantenerlo en óptimas condiciones.
Además, los pavimentos de PVC están disponibles en diferentes colores y diseños, lo que permite personalizar la cancha según las preferencias del club o la competición. Las líneas del campo pueden integrarse directamente en el material, evitando el uso de cintas adhesivas.

