Un suelo deportivo es un ecosistema microbiano: sudor, piel muerta y humedad crean

el caldo de cultivo perfecto para bacterias y hongos. En instalaciones compartidas por cientos de usuarios diarios, esto representa un riesgo real de infecciones cutáneas y respiratorias.
Los barnices deportivos de última generación incorporan iones de plata o nanopartículas de cobre como agentes antimicrobianos. Estos metales destruyen la membrana celular de los microorganismos al contacto, eliminando hasta el 99.9% de las bacterias en la superficie. Esta protección activa funciona las 24 horas del día, incluso entre sesiones de limpieza, creando un entorno más higiénico y seguro para los deportistas.

