La exposición prolongada a la luz solar o a ciertas luces artificiales puede degradar los enlaces químicos de los barnices y los plásticos

provocando un fenómeno estético y estructural conocido como «amarilleamiento». En un suelo deportivo, esto no solo arruina la estética, sino que indica que la capa protectora está perdiendo su eficacia.
Para prevenir esto, los barnices deportivos de poliuretano incorporan estabilizadores de luz de alta absorción (HALS) y filtros UV avanzados. Estos aditivos actúan como un «bloqueador solar» molecular, absorbiendo la radiación dañina y disipándola en forma de calor inofensivo antes de que rompa la estructura del polímero. Gracias a esta tecnología, una cancha puede mantener su tono original y su transparencia durante décadas, incluso bajo la luz directa del sol a través de claraboyas.

