Los ingenieros de mantenimiento deportivo han desarrollado una técnica no invasiva para evaluar la salud estructural de una cancha:

el análisis acústico. Un suelo deportivo sano tiene una «firma sonora» específica cuando se le golpea con un martillo de goma calibrado. El sonido debe ser seco, corto y uniforme en toda la superficie.
Si el sonido es hueco o resonante, indica que las almohadillas se han aplastado o que se ha perdido el contacto entre las vigas y el contrapiso. Si hay un chirrido agudo, revela fricción entre clavos o madera seca. Si el tono es sordo y pesado, puede significar que la madera ha absorbido humedad y se ha hinchado. Al mapear acústicamente una cancha, los técnicos pueden identificar puntos de fatiga estructural invisibles al ojo humano antes de que se conviertan en un riesgo de lesión, permitiendo reparaciones quirúrgicas en lugar de renovaciones costosas.

