La Protección Anticorrosiva de las Vigas: La Línea de Vida Invisible

El esqueleto de un suelo deportivo de madera suele estar oculto bajo las tablas, pero es el primer responsable de su longevidad.
Las vigas y contravigas están expuestas a la humedad residual del hormigón y a los cambios de temperatura en la cámara de aire. Sin una protección adecuada, la pudrición y las termitas pueden destruir la estructura en pocos años.
Los estándares internacionales exigen que la madera estructural reciba tratamientos de preservación específicos para interiores (como la clasificación C2). Se utilizan sales minerales o compuestos de cobre y azoles que penetran en la fibra de la madera, creando una barrera química contra los microorganismos. Sin embargo, es crucial que estos tratamientos no emitan gases tóxicos en el espacio cerrado del pabellón. Una viga bien preservada es la garantía de que el suelo mantendrá su nivelación y su capacidad de absorción de impactos durante décadas, sin necesidad de costosas reconstrucciones estructurales.

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